El cine documental chileno sumó un nuevo hito internacional en la 41ª edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, instancia en la que Chile tuvo además un rol protagónico al ser el país invitado de honor. Esta presencia reforzada se tradujo en una destacada participación de obras, delegaciones y actividades de industria, consolidando el posicionamiento del país en uno de los principales encuentros cinematográficos de Iberoamérica.
En ese contexto, la película “Aquí se escucha el silencio”, dirigida por Gabriela Pena y Picho García, fue reconocida con el Premio FEISAL a Mejor Película, uno de los galardones otorgados por la Federación de Escuelas de la Imagen y el Sonido de América Latina.
La obra —producida por Grieta Cine y coproducida por Cine Matriz, de Gabriela Sandoval, y Gris Medio, de Efthymia Zymvragaki— destaca por su propuesta sensorial y su trabajo con el sonido como eje narrativo. A través de una exploración íntima y política, la película construye un espacio donde la escucha se vuelve protagonista, invitando al espectador a habitar silencios cargados de memoria y significado.
El Premio FEISAL, que pone el foco en obras que expanden el lenguaje audiovisual y dialogan con nuevas generaciones, encuentra en esta película un ejemplo claro de riesgo formal y profundidad temática.
Durante la ceremonia, Picho García compartió unas palabras que reflejan el corazón del proyecto:
“Ella [Gabriela Pena, directora] es la tercera generación portadora de estos traumas provocados por la violación a los derechos humanos en la dictadura chilena. Y ella, con mucha intuición, con mucha valentía, con mucha paciencia y con mucho amor, decidió tomar la posta de esta historia para poder cuidar a sus abuelos y lograr que su memoria también pudiera descansar. Y, como dice la película, lo hacen abriéndole la puerta a todo lo que duele y a todo lo que sana. Así que espero que, con este pequeño gesto, podamos cuidar con amor y tener mucho respeto para preservar nuestra historia, que sigue siendo tan cíclica muchas veces”
Pero los reconocimientos para Chile no se detuvieron ahí. En el área de industria del festival, el proyecto documental “El Niño Niña y la Orka Gótika” también tuvo una destacada participación en DocuLab 18, donde obtuvo dos premios que impulsarán sus próximas etapas. Por un lado, consiguió la selección directa a #LINK, y por otro, el Premio Caffeine, que contempla conformado online, paquete de entregas y LTO con entregables, herramientas clave para su desarrollo y futura circulación internacional.
Estos logros no solo celebran a las obras premiadas, sino que también se inscriben en un año especialmente significativo para Chile en Guadalajara. La calidad de país invitado de honor permitió amplificar la visibilidad de su cinematografía y de sus proyectos en desarrollo, reafirmando el momento del documental chileno: un cine que apuesta por la sensibilidad, la memoria y nuevas formas de contar lo que aún resuena.