Aura Sinclair: internacionalizar la disidencia desde la autoría y la persistencia

4 febrero, 2026

● La realizadora y productora chilena Aura Sinclair fue seleccionada en el Doc Toolbox Programme del European Film Market de la Berlinale, instancia que impulsa la internacionalización de la creación documental, en especial de comunidades subrepresentadas. Para Aura, esta selección reconoce un camino sostenido de trabajo y resistencia frente a las barreras estructurales que enfrentan las disidencias en la industria audiovisual.

● En entrevista con Chiledoc, la cineasta aborda sus expectativas en torno al programa, la proyección internacional de su productora Agencia Rekia y el desarrollo de proyectos como Pharmacopeia y Relatos Trans-Mutables. Asimismo, reflexiona sobre los desafíos para las narrativas disidentes en Chile y su interés por explorar nuevas formas estéticas que cruzan cuerpo, política, ciencia y emoción.

¿Qué significa para ti esta selección en el Toolbox Programme en EFM, y cuáles son tus principales expectativas respecto a esta instancia?

En esta etapa de mi carrera, la selección en el programa significa una validación a la persistencia y al trabajo de largo aliento. Ha sido un camino donde la paciencia, la resiliencia y la tenacidad han sido cruciales, sobre todo porque existe una negociación constante con los desafíos que supone ser una mujer transgénero ocupando posiciones históricamente designadas para hombres: el poder de decidir qué historias contar, cómo contarlas y, fundamentalmente, a quiénes representar.

Mis objetivos principales en esta instancia son adquirir herramientas para posicionar mi trabajo y el de mi productora, Agencia Rekia, además de establecer vínculos que amplíen el espectro de posibilidades para nuestros proyectos en desarrollo. Particularmente para mi ópera prima, ‘Pharmacopeia’, un largometraje de no-ficción híbrido donde abordo mi relación con las sustancias que extienden mi vida. Es una obra narrada desde la trinchera de una persona trans, seropositiva y sobreviviente del SIDA, bajo una mirada íntima, poética y científica que observa desde los compuestos químicos hasta los sistemas que sostienen el acceso a la salud y, con ello, la continuidad de mi existencia y la de muches otres.

Asimismo, busco socios estratégicos para finalizar el documental ‘Relatos Trans-Mutables’, dirigido por Ume Tora Concha, actualmente en etapa de postproducción. Se trata de un proyecto ambicioso de largo aliento, que reúne testimonios y experiencias de la comunidad trans en Chile desde el activismo y los afectos. La obra toma como hito inicial el triunfo de Una Mujer Fantástica en los Oscar y la subsecuente promulgación de la Ley de Identidad de Género (Ley N° 21.120), todo narrado bajo el lente visceral, romántico y desgarrador de su directora.

El Toolbox Programme de EFM es una plataforma diseñada para entregar herramientas de internacionalización a productoras de comunidades subrepresentadas. No me parece casual que mi oportunidad de acceder al mercado internacional llegue a través de esta vía, ya que la brecha entre personas como yo y la posibilidad de ocupar estos espacios de poder sigue siendo abismal. En ese sentido, mi expectativa es expandir mi horizonte y acceder a oportunidades que no solo desarrollen mis películas, sino que me permitan crecer integralmente como productora y realizadora.

¿Qué aspectos del programa te parecen más relevantes para fortalecer tu trabajo?

Uno de los aspectos más importantes es el acceso a una ‘inteligencia de mercado’ global. Me interesa profundamente diagnosticar el estado de las cosas fuera de nuestras fronteras: observar cómo otras productoras trans y de la disidencia sexo-genérica están navegando la industria en Europa y otros territorios, y entender qué modelos de producción les están permitiendo sostenibilidad.

Sin embargo, busco también ampliar mi red de contactos para explorar las posibilidades que existen más allá de ese nicho. Mi objetivo final y el de Agencia Rekia no es solo hacer cine político, sino crear películas capaces de entretener y emocionar; obras que atraviesen los temas que me movilizan, creando conciencia e imaginando nuevos mundos posibles.

Me interesa desafiar los límites de nuestras audiencias. Quiero validar que, si bien mis proyectos nacen de una experiencia específica, son ante todo historias humanas que invitan a diferentes personas a ver el mundo a través de otros ojos. Es en esa conexión emocional donde reside la verdadera fuerza del cine que aspiro a construir y visibilizar.

¿Qué oportunidades y barreras identificas hoy para que las narrativas disidentes encuentren espacios de financiamiento, producción y distribución en Chile?

Las barreras siguen siendo estructurales y, lamentablemente, superan a las oportunidades. Chile es un mercado pequeño donde la internacionalización es vital para cualquiera que intente construir una carrera sostenible. Pero para nosotras, los obstáculos comienzan mucho antes del cine: hablo del acceso a vidas libres de violencia, a salud mental y a estabilidad económica. A veces, la creación artística se siente como esa ‘fantasía del cuarto propio’ de la que hablaba Virginia Woolf, un privilegio reservado para quienes tienen la vida resuelta desde la cuna y no para quienes luchamos por sobrevivir día a día.

Sin embargo, la oportunidad radica en la fuerza de nuestra mirada. Existe un interés creciente en los nuevos medios y en las audiencias jóvenes por historias honestas que visibilicen nuestras experiencias desde adentro. La barrera del financiamiento público, escaso y altamente competitivo, nos obliga a ser creativas y mirar más allá de las vías tradicionales.

La gran oportunidad está en reclamar nuestra propia voz. Es paradójico notar que, aunque nuestra presencia es casi nula en roles de liderazgo y toma de decisiones, tanto en la economía general como en el sector cultural, seguimos siendo un objeto de fascinación para otros. Ya sea desde una curiosidad positiva, desde la compasión o incluso desde la obsesión irracional de quienes nos ven como una amenaza para el sistema establecido. Muchos realizadores nos han puesto en escena y nos han visibilizado desde la performance, pero rara vez desde la autoría. El desafío y la oportunidad hoy es dejar de ser solamente el ‘tema’ de la película para pasar a ser quienes sostienen la cámara, demostrando que nuestras vidas, con toda su complejidad, no son solo insumo para otros, sino contenido de alto valor narrativo y estético propio.

¿Qué nuevas formas narrativas o estéticas te interesan explorar desde tu propio trabajo?

Con mi proyecto ‘Pharmacopeia’, estoy explorando una hibridez radical que navega entre el documental, el ensayo científico y el diario íntimo. Me interesa poner en tensión la intersección entre ciencia, tecnología, identidad y sexo.

Quiero alejarme del documental clásico para indagar estéticamente en mi propio cuerpo como un territorio intervenido, explorando cómo la farmacología y las tecnologías de género dan forma a nuestra subjetividad, a nuestros deseos y a nuestra posición en el mundo. Me interesa abordar el sexo como un espacio que es a la vez íntimo y colectivo, donde se cruzan el placer, la política y el imperativo biológico de la reproducción. Mi búsqueda visual apunta a cuestionar el lugar que el patriarcado ha designado históricamente para cuerpos como el mío, utilizando una estética que mezcle lo orgánico con lo sintético para reclamar ese espacio desde una nueva belleza, una que es tecnología y carne a la vez.

Esta exploración conceptual demanda nuevas formas de representación que requieren equipos transdisciplinarios de programadores y artistas. Utilizamos herramientas como TouchDesigner, cimática, datamoshing y la fotografía macro para traducir el sonido, pulsos eléctricos, respiración y reproducción celular en texturas visuales y sonoras, buscando una estética donde la estática y los fluidos se confunden, además de la exploración de la inteligencia artificial como medio de intervención digital sobre la imagen grabada. Mi intención es que el algoritmo emule el efecto de las medicaciones: así como los fármacos actúan reconfigurando mi biología, busco que la IA intervenga la ‘química’ del archivo audiovisual, alterando su estructura y generando una mutación digital que refleje fielmente mi proceso de transformación orgánica.

Todo esto, integrando también elementos tradicionales como la performance y el registro en primera y tercera persona, sin dejar de lado el aspecto más importante de una película: la narrativa y su capacidad de despertar emociones en les espectadores.-