Desde “La batalla de Chile” hasta “La cordillera de los sueños”, la obra de Patricio Guzmán recorrió durante décadas algunos de los principales festivales internacionales, llevando la historia política reciente y la memoria de Chile a audiencias de distintos continentes y abriendo un camino fundamental para la internacionalización del documental chileno.
Hablar de la presencia internacional del documental chileno es también hablar de Patricio Guzmán. Durante décadas, sus películas llevaron fuera de Chile nuestra historia política reciente, la memoria de la dictadura y la forma en que ese pasado continúa atravesando el presente. En festivales, salas y audiencias de distintos países, el relato de la experiencia chilena, bajo la conmovedora mirada de Guzmán, encontró una resonancia que trascendió fronteras.
Uno de los hitos fundamentales de ese recorrido internacional fue “La batalla de Chile”, trilogía filmada principalmente en 1973 y cuyas tres partes fueron concluidas entre 1975 y 1979. El equipo de rodaje estuvo integrado por Patricio Guzmán en la dirección, Jorge Müller en cámara, Federico Elton en producción, Bernardo Menz en sonido y José Bartolomé como ayudante de dirección, a quienes posteriormente se sumó Pedro Chaskel en el montaje. La filmación contó además con el apoyo del cineasta francés Chris Marker, mientras que el montaje se realizó en Cuba con la contribución del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
La primera parte “La insurrección de la burguesía”, fue presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes en 1975 y la segunda “El golpe de Estado” regresó a la misma sección en 1976.
La película pronto adquirió una dimensión que excedió las fronteras chilenas. Durante las décadas de 1970 y 1980, “La batalla de Chile” fue exhibida en 34 países de Europa, América, África y Asia, convirtiéndose en una de las obras fundamentales de la trayectoria internacional de Guzmán y en una puerta de entrada para que públicos de distintos lugares conocieran, a través del documental, los procesos políticos y sociales que atravesaba Chile.
Pero Cannes no sería un episodio aislado. Guzmán regresaría una y otra vez al festival francés: “El caso Pinochet” llegó a la Semana de la Crítica en 2001 y “Salvador Allende” formó parte de la Selección Oficial fuera de competencia en 2004. Años después, “Nostalgia de la luz” fue presentada en una Proyección Especial en 2010, al igual que “La cordillera de los sueños” en 2019 y “Mi país imaginario” en 2022.
La presencia internacional de su obra se extendió mucho más allá de Cannes. En 1987, “En nombre de Dios” obtuvo el Grand Prix del Festival dei Popoli, en Florencia, y al año siguiente recibió el Premio por la Paz en la Berlinale. Una década después, “Chile, la memoria obstinada” recibió el Premio del Público en el Festival de Marseille y continuó su recorrido por festivales como Hot Docs, Sundance, Toronto, San Francisco y Leipzig. En 2001, “El caso Pinochet” obtuvo el Gran Premio del Festival de Marseille y posteriormente el Golden Gate Award en San Francisco.
Ese reconocimiento internacional continuó acompañando su filmografía en las décadas siguientes. “Nostalgia de la luz” obtuvo en 2010 el premio a Mejor Documental de la European Film Academy; “El botón de nácar” recibió el Oso de Plata en la Berlinale en 2015; y “La cordillera de los sueños” fue reconocida con el L’OEil d’Or al Mejor Documental en Cannes en 2019 y, posteriormente, con el Goya a Mejor Película Iberoamericana.
En 2019, IDFA dedicó una retrospectiva a su obra y lo recibió como Invitado de Honor, definiéndolo como “una de las pocas leyendas vivas del cine documental”. El festival destacó la influencia de su trabajo durante más de cinco décadas y la capacidad de su cine para transformar la experiencia histórica de Chile en una reflexión de alcance universal.
Desde “La batalla de Chile” hasta sus obras más recientes, Guzmán hizo de la memoria chilena un relato capaz de dialogar con públicos de distintas culturas y generaciones. Su trayectoria deja así una huella fundamental en la historia del documental chileno y en su proyección internacional, abriendo un camino para que nuestras historias pudieran encontrar un lugar y una voz en el mundo.